domingo, 25 de enero de 2015

Dios ha diseñado un destino de éxito y gloria para todo aquel que ha rendido su vida a Jesús, pero por circunstancias adversas son muchos los cristianos que han desviado sus vidas del camino de Jesús, cayendo en pasiones desordenadas y olvidándose del propósito que estaba diseñado para ellos.

En la palabra de Dios tenemos el ejemplo de Abraham y su descendencia, sobre los  cuales reposaba un llamado y una promesa y apegado a esto, Abraham decidió creer en Dios. Él cuidó que el destino de Isaac, su hijo, estuviera alineado a ese  propósito y para esto se aseguró que se casara con la mujer correcta, esta fue  Rebeca, mujer sabia y prudente destinada a formar parte de la vida de Isaac. Dios propició que su diseño se perfeccionara en ellos, y así ver cumplido el destino que había trazado para ellos.

Así como Isaac y Rebeca alinearon sus vidas a los planes de Dios, el llamado  hoy para ti querido hermano es que dispongas tu vida a los planes de Dios, él tiene grandes propósitos para cada uno de sus hijos, es por esto que estamos llamados a cuidar cada promesa que él nos ha entregado. No podemos vivir sin la identidad de Cristo y nuestro corazón debe estar guiado por el Espíritu Santo a un destino perfecto, en el cual seremos librados de cadenas de impiedad y nos garantizará una generación donde no reinará la muerte, sino que veremos cumplido en plan de Dios.

Este es el tiempo para que renuncies a tu propia agenda y a tu propio camino,  puedes estar seguro que por medio del pacto de la sangre de Jesús podrás disfrutar de las riquezas de su gracia. Querido amigo lector, este es  el tiempo de rendirte a los pies de Jesús  y dejar que sea el Espíritu Santo quien guie tu camino y trace las líneas del camino que debes seguir para llegar a la perfección de tu destino.

¡Dios te bendiga!


Pastor Richard Rodríguez